Invitados

 LOS ÁNGELES SE ACERCAN

Con una pistola en la mano
sentado frente a un espejo
mi vida va pasando rápidamente
no hay nada que pensar, no hay nada que desear,
ya oigo a los ángeles acercarse,
los siento, vienen por mí…

El tiempo pasa, la noche entra,
las estrellas se ponen y la luna no aparece;
las lágrimas ya se acabaron, el dolor ya se disolvió
y las botellas en el piso van aumentando
vacías y consumidas como lo que soy.




Naturaleza es mi madre,
pues de ella nací y a ella volveré,
las campanas de la eternidad empiezan a sonar,
los ángeles vestidos de blanco comienzan a entonar bellas melodías,
no los veo, los siento.




En el espejo no veo a nadie ni a nada
aletargado por el peso de la impotencia,
una sonrisa de resignación aparece,
el tiempo ya acabo para mí,
las esperanzas, ilusiones y deseos desaparecieron de mí,
sólo puedo oír aquella celestial música
que los ángeles entonan, antecediendo a mi partida.
La muerte, ¿Qué es la muerte?
Muerte y vida son la misma cosa,
Son cara y sello de una misma moneda.




Es tan bella la melodía como los ángeles cantan y recitan,
que ya no soporto más,
el dolor, sufrimiento, desamor, impotencia y abandono fue en vano
y en esta melodía voy descubriendo
el secreto de la vida y la muerte.




Ahora sé que salí del vacío y al vacío volveré.
ya no queda casi nada,
siento el frío metal pegado a mi cabeza,
y mi dedo en el gatillo;
en esta tempestuosa y celestial agonía
bendecida por el alcohol.




Los ángeles ya llegaron,
me miran con infinita compasión
y los Budas de todos los tiempos recitan el phowa,
que más puedo pedir, no lo merecía.
Mi dedo jala el gatillo, silencio,
ahora realmente puedo ver la luz……







Texto de INGRONALDO




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